Se caracterizan por la falta de atención, dificultades en la memorización y de razonamiento verbal.
Los niños se muestran como muy activos, inquietos. Se distraen con mucha facilidad, son desorganizados, socialmente inmaduros, con pocos amigos. Tienen dificultad en atender y recordar lo que se les acaba de decir. Son olvidadizos en sus tareas cotidianas.
Para solucionar estas dificultades, se ha de proporcionar a padres y maestros asesoramiento sobre el problema, y desarrollar a partir de ahí un trabajo conjunto con la terapia de tipo psicológico.
Los desordenes del comportamiento son un grupo complicado de problemas emocionales. Se trata de las llamadas conductas antisociales.
Los niños y adolescentes que sufren estos desordenes tienen mucha dificultad en seguir las reglas y tener un comportamiento socialmente aceptable. Manifiestan algunas de las siguientes conductas: acosan e intimidan a los demás y a sí mismos, se escapan de casa, dejan de asistir a clase cuando les parece, mienten, roban.
Generalmente bajo estos comportamientos hay una baja autoestima, una lucha por autoafirmarse, y un exceso de tensión o angustia. Algunas de ellas son conductas imitativas.
Para lograr algún cambio en dichos comportamientos habrá que incidir directamente sobre las causas que los originan, además de educarle en el control de sí mismo.
Los temores son sensaciones que aparecen sin razón aparente y que suelen desaparecer con el tiempo. Cuando no se desvanecen y son intensos se convierten en una fobia.
El niño con fobias siente un miedo irracional, incontrolable y desproporcionado frente a un objeto o situación real que se lo provoca. Intenta evitar esas situaciones que le causan ese temor. Las manifestaciones son llantos, vómitos, rabietas.
Lo más conveniente es hablar con el niño, concretar su miedo y enseñarle a afrontar su ansiedad. No es aconsejable fomentar la sobreprotección.
La depresión infantil puede definirse como una situación afectiva de tristeza mayor. Aparece un cambio brusco en el comportamiento del niño, se observa en él un trastorno en su estado de ánimo. Conlleva una pérdida de interés o placer por actividades que antes eran agradables. Se manifiesta apático, irritable, agitado, negativo y su rendimiento escolar se ve afectado.
¿Por qué se produce la depresión infantil? Existen varios aspectos: porque hayan ocurrido acontecimientos negativos en la vida del niño, cuando ha tenido experiencias de fracasos, juicios negativos, pérdida de autoestima.
En cuanto al tratamiento debe ser individualizado adaptado a la fase del desarrollo en que se encuentre el niño, debe además involucrar el entorno familiar, social y escolar.
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